Aislamiento acústico con pladur
Instalación de insonorización y aislamiento acústico en Elche
Instalamos insonorización y aislamiento acústico con pladur en viviendas y locales de Elche y alrededores, para reducir el ruido que llega de los vecinos, de la calle o de las instalaciones.
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*Esta información no constituye asesoramiento legal, se muestra a título informativo y genérico, y podría cometer errores.
Ruido aéreo y ruido de impacto
Antes de elegir una solución hay que saber qué tipo de ruido molesta, porque cada uno viaja de una manera y se combate de forma distinta.
- Ruido aéreo: voces, televisión, música, tráfico. Nace en el aire, hace vibrar paredes, techos y ventanas, y esas superficies lo reemiten al otro lado.
- Ruido de impacto: pasos, tacones, sillas que se arrastran, objetos que caen. Se produce por un golpe directo sobre el forjado y se propaga por la estructura del edificio, a veces hasta viviendas que no están justo debajo.
El ruido aéreo se reduce bien con paredes y techos correctamente diseñados. El de impacto es más difícil: lo más eficaz es tratarlo en el origen, con un suelo flotante sobre una lámina elástica en la vivienda de arriba. Desde abajo, un techo suspendido con amortiguadores lo atenúa, pero no lo elimina.
Las transmisiones por flancos
Además de atravesar la pared que separa dos viviendas, el sonido la rodea a través de los elementos unidos a ella: el forjado, la fachada, los pilares o los tabiques laterales. Es lo que se llama transmisión por flancos, y explica por qué a veces se trata una pared a conciencia y la mejora es menor de lo esperado.
Masa, muelle, masa
Casi todos los sistemas de aislamiento acústico con placa de yeso se basan en el mismo principio. Una pared pesada aísla por su masa, pero conseguir mucho aislamiento solo con masa obligaría a levantar muros enormes. La alternativa es combinar dos hojas separadas por una cámara: la primera vibra con el sonido, la cámara amortigua esa vibración y a la segunda le llega mucha menos energía.
Para que funcione se tienen que cumplir tres condiciones:
- Masa en las hojas: dos placas mejor que una, y placas de mayor densidad cuando el ruido es intenso. Combinar espesores distintos ayuda a que las capas no vibren igual en las mismas frecuencias.
- Una cámara con material absorbente: lana mineral, de roca o de vidrio, que disipa dentro de la cámara la energía del sonido. Las espumas rígidas y las planchas de poliestireno aíslan del frío, pero apenas aportan en acústica.
- Desolidarización: las dos hojas no deben estar unidas de forma rígida. Si la estructura de la nueva hoja toca la pared existente o va atornillada a ella sin elementos elásticos, la vibración pasa directamente.
Trasdosados acústicos
Es la solución típica para la pared que se comparte con el vecino. Delante del muro se levanta una estructura autoportante de canales y montantes que no toca la pared, con banda elástica bajo los canales y en los encuentros con el techo y el resto de paredes. La cámara se rellena con lana mineral y se cierra con una o dos placas.
Ocupa varios centímetros de cada pared tratada y, en general, cuanto más ancha es la cámara, mejor responde a los sonidos graves. Un trasdosado pegado al muro con pasta, en cambio, ocupa poco pero mejora muy poco el aislamiento, porque la placa queda unida al muro de forma rígida y no hay una cámara que haga de muelle.
Techos contra el ruido del piso de arriba
Cuando el problema viene de arriba se monta un falso techo acústico. La diferencia con un techo convencional está en los cuelgues: en lugar de varillas rígidas, la estructura se suspende de amortiguadores, piezas con un elemento elástico (de caucho o con muelle) que frenan el paso de la vibración del forjado a la placa.
Sobre los perfiles se coloca lana mineral, la placa suele ser doble y el perímetro se separa de las paredes con una banda elástica y un sellado flexible. El techo no debe tocar las paredes en ningún punto, y conviene limitar los focos empotrados, porque cada hueco es una vía de escape para el sonido. Si se necesitan, existen cajas acústicas que cubren el foco por encima.
Los puentes acústicos
Un sistema bien diseñado puede perder buena parte de su eficacia por detalles de obra. Los puentes acústicos más frecuentes son:
- Perfiles o tornillos que tocan la pared original.
- Cajas de enchufe colocadas en el mismo punto a ambos lados de la pared, o rozas profundas en el muro medianero.
- Juntas perimetrales sin sellar o rellenas con material rígido en lugar de masilla elástica.
- Tubos, conductos y bajantes que atraviesan el sistema sin sellado.
- Rejillas de ventilación o conductos de aire que comunican dos estancias.
- Cámaras rellenas solo en parte, con huecos sin lana mineral.
Aunque parezcan detalles menores, estos puntos funcionan como una rendija en una ventana cerrada: por ahí se cuela el sonido. En insonorización, la ejecución pesa tanto como los materiales.
Qué se puede esperar de una insonorización
Una buena intervención reduce el ruido de forma muy apreciable, pero rara vez lo hace desaparecer. Conviene partir de expectativas realistas:
- Las voces y la televisión del vecino suelen mejorar mucho con un trasdosado o un techo bien ejecutados.
- Los graves (bajos de la música, maquinaria, el zumbido de algunos equipos) son los más difíciles de frenar y exigen cámaras más anchas y más masa.
- Los impactos se reducen desde abajo, pero la solución completa está en el suelo del piso de arriba.
- El ruido de la calle entra sobre todo por ventanas y cajones de persiana. Si la carpintería es antigua, tratar la pared de fachada sirve de poco; en calles con tráfico o zonas de terrazas y ocio, cambiar las ventanas suele ser la primera medida.
El aislamiento del conjunto siempre queda limitado por su punto más débil. El Código Técnico de la Edificación dedica un documento básico, el DB-HR, a la protección frente al ruido y fija niveles mínimos de aislamiento entre viviendas en los edificios nuevos. En edificios antiguos es frecuente que las medianeras queden lejos de esos valores, y ahí un trasdosado bien planteado aporta una mejora notable.
Preguntas frecuentes
Preguntas frecuentes sobre insonorizar una vivienda
¿Basta con tratar la pared que da al vecino?
A veces sí, sobre todo cuando la medianera es un tabique fino y el ruido entra claramente por ella. Pero si el sonido también llega por el techo, por el suelo o rodeando a través de la fachada y los pilares, aislar solo esa pared deja la mejora a medias.
Para decidirlo ayuda escuchar desde distintos puntos de la habitación, comprobar si el ruido se oye igual junto al techo que a media altura y revisar lo que atraviesa la pared, como enchufes, tuberías o conductos. En casos dudosos, una medición acústica aclara por dónde entra el ruido.
¿Sirven los paneles de espuma que se ven en los estudios de grabación?
Para aislarse del vecino, no. Esos paneles son absorbentes: reducen el eco y la reverberación dentro de la propia sala, de modo que la voz o la música suenen más limpias, pero apenas frenan el sonido que pasa al otro lado de la pared. Lo mismo ocurre con las hueveras, el corcho fino o los tapices.
Son dos problemas distintos. Aislar consiste en impedir que el sonido salga o entre, y para eso hacen falta masa, cámaras y desolidarización. Acondicionar consiste en mejorar cómo suena un espacio por dentro, y ahí sí tienen sentido los paneles absorbentes o las placas perforadas.
¿Se puede reducir el ruido de una bajante o de una máquina?
Sí, aunque cada caso es distinto. Las bajantes de PVC que pasan por baños y cocinas son una queja frecuente: el agua cayendo se oye en media casa. Se mejora mucho forrando la bajante con una lámina acústica pesada y lana mineral y cerrándola con un cajeado de placa, o sustituyendo el tramo por una bajante insonorizada.
Con máquinas (aire acondicionado, bombas, motores) lo primero es actuar en el origen, montándolas sobre soportes antivibratorios para que no transmitan vibración a la estructura. Si el equipo es de la comunidad, como el ascensor, esa actuación corresponde a la comunidad de propietarios.
¿Cómo se puede comprobar cuánto ha mejorado el aislamiento?
La forma objetiva es una medición acústica in situ, realizada por un técnico con equipo específico antes y después de la obra. Se mide el aislamiento entre los dos recintos y se compara con valores de referencia. Es habitual cuando hay un conflicto con un vecino o con un local, o cuando hay que justificar el resultado.
Para interpretar las cifras ayuda saber que los decibelios funcionan en escala logarítmica: una reducción de unos 10 dB se percibe aproximadamente como la mitad de ruido. Por eso mejoras que sobre el papel parecen pequeñas se notan bastante en la práctica.
¿Qué ocurre con los bares, gimnasios o locales de ensayo?
Los locales con una actividad que genera ruido están sujetos a la normativa autonómica de contaminación acústica y a la ordenanza municipal correspondiente. Normalmente necesitan un proyecto técnico con un estudio acústico que fije el aislamiento exigido según la actividad, el horario y las viviendas colindantes, y mediciones que lo comprueben al terminar.
En estos casos los sistemas son mucho más exigentes que en una vivienda: varias hojas, techos suspendidos con amortiguadores, suelos flotantes, puertas acústicas y control de las instalaciones. La obra se ejecuta siguiendo ese proyecto, no a criterio de quien monta.
¿Hay que vaciar la habitación para insonorizarla?
No del todo, pero sí hay que despejar las paredes y el techo que se van a tratar y dejar espacio para trabajar delante. Los muebles grandes se apartan al centro y se cubren, porque cortar placa y lijar juntas genera polvo fino.
También hay que contar con que enchufes, interruptores, rodapiés y radiadores de esas paredes se desmontan y se vuelven a colocar sobre la nueva superficie, varios centímetros más adelante. En los techos, las lámparas se retiran y los puntos de luz se prolongan hasta la nueva altura. Conviene revisar antes si algún armario empotrado o alguna puerta se ven afectados por el espesor añadido.
¿Un trasdosado acústico también aísla del calor y del frío?
Sí, en buena parte. La lana mineral que rellena la cámara es también un buen aislante térmico, así que un trasdosado acústico en un muro de fachada, o en una medianera con un espacio sin climatizar, mejora el confort de la estancia en verano y en invierno.
En las paredes de fachada hay que vigilar la humedad: al añadir aislamiento por el interior, la cara interna del muro queda más fría y, si el vapor de agua de la vivienda llega hasta ella, puede condensar dentro de la pared. Según el caso, se incorpora una barrera de vapor en la cara interior del sistema.
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