Renovación de fontanería y saneamiento
Cambio de tuberías y desagües en Alicante
Cambiamos tuberías y desagües en viviendas y locales de Alicante y alrededores, en toda la instalación o solo en las estancias que lo necesiten. Lo hacen profesionales con más de 20 años de experiencia.
- Tuberías de agua y desagües
- Toda la vivienda o por estancias
- Profesionales con +20 años de experiencia
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En Reformas Beltra contamos con profesionales de distintos oficios con más de veinte años de experiencia en el sector, de modo que podemos encargarnos tanto de un trabajo concreto como de una obra completa.
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*Esta información no constituye asesoramiento legal, se muestra a título informativo y genérico, y podría cometer errores.
Cuándo una instalación de agua ha llegado al final de su vida
Las tuberías no tienen fecha de caducidad, pero dan bastantes pistas. Una presión que ha ido bajando con los años, agua turbia o rojiza al abrir el grifo después de unos días sin usarlo y fugas que aparecen en puntos distintos de la casa indican que el interior de la tubería está deteriorado. En edificios con varias décadas es frecuente que la instalación original siga en uso, con remiendos de distintas épocas y materiales.
Para saber de qué está hecha la instalación basta con mirar los tramos vistos: bajo el fregadero, junto al contador o en el falso techo del baño.
Plomo
Es gris mate, blando (se raya con una llave) y suele tener uniones abultadas, sin roscas. Hace décadas que no se instala, porque puede ceder plomo al agua, sobre todo cuando el agua ha estado parada varias horas en la tubería. La normativa sobre calidad del agua de consumo es cada vez más estricta con este metal, así que, si queda algún tramo de plomo en la vivienda, lo recomendable es eliminarlo por completo y no esperar a que dé problemas.
Hierro galvanizado
Se reconoce por su color gris claro y sus uniones roscadas. El zinc que lo protege se agota con los años y el hierro empieza a oxidarse por dentro: las incrustaciones van estrechando el paso, baja el caudal y aparecen perforaciones, a menudo en las roscas, que es donde la pared del tubo es más fina. Reparar un tramo galvanizado suele dar paso a una fuga en el siguiente.
Cobre
Una instalación de cobre bien ejecutada dura muchos años. Cuando da problemas, suele ser por picaduras localizadas, por uniones defectuosas o por tramos que atraviesan zonas húmedas sin protección. En estos casos no siempre hace falta cambiarla entera: a veces basta con renovar los tramos afectados.
Materiales para la instalación nueva
- Multicapa. Tubo de polietileno con una capa intermedia de aluminio. Se dobla a mano pero mantiene la forma, apenas dilata y se une con accesorios a presión. Es uno de los materiales más utilizados hoy en reformas de viviendas.
- Polietileno reticulado (PEX). Flexible y poco sensible a la cal. Permite tendidos largos sin uniones intermedias, por lo que encaja muy bien en instalaciones con colectores.
- Polipropileno (PP-R). Se une por termofusión: los extremos se calientan y se funden entre sí, de modo que la unión queda del mismo material que el tubo. Es robusto y muy usado en instalaciones vistas.
- Cobre. Sigue siendo una buena opción, sobre todo en tramos vistos y en calefacción, aunque su montaje es más laborioso.
Sea cual sea el material, las tuberías de agua caliente deben ir aisladas para no perder calor por el camino, y las de agua fría conviene protegerlas en zonas donde puedan condensar humedad.
Colectores o distribución en serie
En una instalación en serie, una tubería principal recorre el baño o la cocina y de ella van saliendo derivaciones para cada aparato. Es sencilla, pero deja uniones repartidas por la pared y, si hay que cortar el agua de un punto, se corta todo el ramal.
Con colectores, cada aparato tiene su propio tubo desde un distribuidor, normalmente colocado en un registro accesible. Las uniones ocultas se reducen al mínimo y cada salida tiene su llave, de modo que se puede reparar el inodoro sin dejar sin agua el lavabo. Además, al abrir un grifo se nota menos el cambio de presión en los demás. Requiere algo más de tubo y un hueco para el registro, pero es la solución que más tranquilidad da a largo plazo.
Desagües: diámetro, pendiente y sifones
Los desagües funcionan por gravedad, así que su enemigo es cualquier tramo plano o con pendiente al revés, donde el agua se queda retenida y los residuos se depositan. Al renovarlos se aprovecha para dar a cada ramal una pendiente continua hacia la bajante y un diámetro acorde al aparato: lavabos y bidés se conectan con tubos finos, de 32 o 40 mm; duchas, bañeras y fregaderos, con 40 mm o más; y el inodoro necesita un tubo mucho mayor, normalmente de 90 a 110 mm.
En baños antiguos es frecuente encontrar un bote sifónico que recoge varios aparatos. Al reformar, hoy es más habitual poner un sifón individual en cada uno, que se limpia con más facilidad y aísla mejor los olores. También conviene revisar la ventilación de la red: cuando al descargar el inodoro se vacían los sifones de otros aparatos, una válvula de aireación en el punto adecuado evita gorgoteos y malos olores.
Platos de ducha a ras de suelo
Las duchas enrasadas con el pavimento son cada vez más solicitadas, pero exigen que el desagüe tenga sitio para bajar con pendiente bajo el plato. En un piso eso depende del espesor disponible entre el suelo terminado y el forjado; a veces hay que recrecer el resto del baño unos centímetros o elegir un sumidero lineal de poca altura. Es algo que debe comprobarse antes de comprar el plato.
Bajantes y tramos comunitarios
La renovación de los desagües de una vivienda termina en la conexión con la bajante del edificio, que es un elemento común. En muchos edificios antiguos esas bajantes son de fibrocemento, un material que contiene amianto. No debe cortarse, perforarse ni romperse sin las medidas adecuadas, y su retirada solo puede hacerla una empresa inscrita en el Registro de Empresas con Riesgo por Amianto (RERA). Cuando la bajante está en buen estado, lo habitual es conectar la instalación nueva con piezas de transición sin manipular el fibrocemento; si hay que cambiarla, la decisión corresponde a la comunidad.
Cómo se organiza la obra
Las tuberías se pueden empotrar en rozas, llevar por un falso techo o, en reformas parciales, dejar vistas o detrás de un trasdosado. Antes de cerrar rozas y alicatar, la instalación de agua se somete a una prueba de presión para comprobar su estanqueidad, y los desagües, a una prueba con agua. Es muy buena idea fotografiar el recorrido de todas las tuberías antes de taparlas: el día que haya que colgar un mueble o localizar una avería, esas fotos ahorran muchos disgustos.
También es el momento de pensar en necesidades futuras. Una toma de lavadora en otro sitio, agua para un frigorífico con dispensador o la preinstalación de un descalcificador son sencillas con la obra abierta y mucho más complicadas después.
Preguntas frecuentes
Lo que suele preguntarse antes de renovar tuberías y desagües
¿Se pueden cambiar las tuberías sin picar paredes?
En parte, sí. Las tuberías de agua pueden ir por un falso techo y bajar a cada aparato por el punto más discreto, quedar vistas en zonas como un lavadero o un garaje, o esconderse en rodapiés técnicos o tras un trasdosado ligero. Lo que se ahorra en obra se pierde a veces en estética, así que se suelen combinar varias soluciones.
Para desagües enterrados o bajantes de difícil acceso existen técnicas de rehabilitación sin zanja, que introducen una camisa de resina dentro del tubo antiguo. No sirven en todos los casos y requieren una inspección previa con cámara.
¿Cuánto tiempo se queda la vivienda sin agua durante la obra?
Menos de lo que se suele pensar. La instalación nueva se monta en paralelo a la antigua, que sigue dando servicio mientras tanto. Los cortes se concentran en el momento de conectar lo nuevo con la entrada de agua y de anular lo viejo, y se pueden programar con antelación.
En una reforma por estancias, lo habitual es mantener un punto de agua en la cocina o en un baño mientras el otro está en obras. Si la casa está habitada, lo mejor es hablarlo antes de empezar para organizar los días más incómodos.
¿Hace falta permiso para cambiar las tuberías de casa?
Depende del alcance de la obra y del municipio. Las obras interiores suelen tramitarse en el ayuntamiento como obra menor, mediante una declaración responsable o una comunicación previa, sobre todo si se levantan suelos o alicatados. Lo más seguro es consultar en el propio ayuntamiento qué trámite corresponde.
Si la obra afecta a elementos comunes, como la bajante, el montante general o el paso por zonas comunes, también hay que contar con la comunidad de propietarios. Informar al administrador antes de empezar evita discusiones posteriores.
¿Merece la pena cambiar solo un tramo de tubería?
A veces sí, cuando el problema está localizado y el resto de la instalación está sano: una picadura en un tubo de cobre o un tramo dañado al taladrar. Pero si el material es hierro galvanizado o plomo, cambiar un tramo suele ser aplazar el problema.
Al empalmar materiales distintos, como cobre con hierro, hay que usar piezas de transición adecuadas para evitar la corrosión que aparece entre metales diferentes en contacto con el agua. Una unión directa mal resuelta puede acabar perforándose al cabo de unos años.
¿De quién es la tubería que va del contador a mi casa?
En los edificios con los contadores centralizados en la planta baja o en un cuarto común, cada vivienda tiene su propia tubería, que sube desde su contador hasta el piso. Por lo general se considera parte de la instalación privada aunque pase por zonas comunes, de modo que su reparación o sustitución corresponde al propietario.
Aun así, cada comunidad puede tener sus particularidades, y para trabajar en ese tramo hace falta acceder al cuarto de contadores y a los patinillos. Lo habitual es coordinarlo con el administrador.
¿Las tuberías de plástico duran tanto como las de cobre?
Los tubos plásticos de calidad para agua, como el multicapa, el PEX o el polipropileno, están pensados para durar décadas con las presiones y temperaturas de una vivienda. Su punto débil suelen ser las uniones mal hechas, no el tubo.
Lo que sí les afecta es la radiación solar. En terrazas, cubiertas o patios, muy expuestos al sol en Alicante, los tubos plásticos deben ir protegidos o ser de un tipo apto para exterior, porque la luz ultravioleta los degrada con el tiempo y los vuelve quebradizos.
¿Por qué suenan las tuberías al cerrar un grifo?
Ese golpe seco se llama golpe de ariete: el agua que circula se frena de golpe al cerrar un monomando o la electroválvula de la lavadora, y la onda de presión hace vibrar la tubería. Es más frecuente cuando la presión de la red es alta o las tuberías no están bien sujetas.
Se corrige instalando un reductor de presión a la entrada de la vivienda, colocando un amortiguador de golpe de ariete cerca del aparato que lo provoca o fijando mejor los tramos que vibran. Si se deja, a la larga castiga uniones y latiguillos.
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