Cristales y ventanales
Limpieza de cristales y ventanales en Alicante
Limpiamos cristales y ventanales de viviendas, comunidades y locales en Alicante y alrededores. Cuéntanos qué hay que limpiar y te explicamos cómo podemos ayudarte.
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En Reformas Beltra contamos con profesionales de distintos oficios con más de veinte años de experiencia en el sector, de modo que podemos encargarnos tanto de un trabajo concreto como de una obra completa.
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*Esta información no constituye asesoramiento legal, se muestra a título informativo y genérico, y podría cometer errores.
Por qué los cristales se ensucian tanto cerca del mar
En la costa, un cristal recién limpio puede volver a verse opaco en pocas semanas. La brisa marina deposita una película fina de sal que, con la humedad de la noche, se pega al vidrio y atrapa el polvo. A eso se suma la calima, que en Alicante llega varias veces al año y, si coincide con lluvia, deja los ventanales salpicados de gotas de barro. En las viviendas con jardín, los aspersores que alcanzan las ventanas provocan otro problema distinto: el agua de riego en buena parte de la provincia es muy dura y, al evaporarse, deja cercos blancos de cal que no salen con un simple paño.
También influye la posición del cristal. Los ventanales orientados al mar o a una calle con tráfico se ensucian antes que los que dan a un patio interior, y los que quedan bajo una cornisa o un balcón se libran de la lluvia pero acumulan polvo seco.
Agua pura y pértiga: cómo se limpia sin dejar marcas
El método que más ha cambiado este oficio es la limpieza con agua pura. El agua del grifo se trata mediante ósmosis inversa y resinas desionizantes hasta eliminar prácticamente todas las sales disueltas. Esa agua, sin minerales, arrastra la suciedad y se evapora sin dejar residuo, de modo que el cristal se deja secar solo y no hace falta pasar la rasqueta de goma.
El agua llega por una manguera fina hasta un cepillo montado en una pértiga telescópica de fibra de carbono o de vidrio. Desde el suelo o desde una terraza se alcanzan ventanas de varias plantas sin escaleras ni andamios, y el cepillo limpia a la vez el cristal y el marco. Es especialmente útil en ventanales fijos que no se pueden abrir, en cristaleras de escaleras comunitarias y en casas con grandes paños de vidrio. Tiene sus límites: con suciedad muy incrustada, restos de obra o cal antigua, primero hay que tratar esas manchas por separado.
Cuándo hace falta la rasqueta y cuándo conviene evitarla
El método tradicional, con mojador, agua jabonosa y limpiacristales de goma, sigue siendo el más práctico para las caras interiores, los cristales a mano y la suciedad grasa. Bien hecho, deja el vidrio perfecto, y su secreto está en una goma en buen estado y en retirar el agua de los bordes con un paño seco.
Más delicado es el uso de la cuchilla de rascar, la hoja metálica con la que se quitan pintura, cemento o etiquetas. En vidrio normal funciona bien si se mantiene el cristal mojado y la hoja plana. En cambio, hay casos en los que es mejor no usarla:
- Vidrio templado: durante su fabricación pueden quedar adheridas partículas diminutas que la cuchilla arrastra, dejando arañazos largos que ya no se pueden quitar.
- Vidrios con tratamiento exterior, como los autolimpiables, cuya capa se daña con abrasivos y con productos que contienen silicona.
- Láminas adhesivas de control solar o de seguridad, colocadas casi siempre por la cara interior, que se rayan con facilidad y no toleran productos agresivos.
Los restos de obra merecen atención aparte. Las salpicaduras de cemento y mortero son alcalinas y, si se dejan semanas sobre el cristal, pueden atacar su superficie y dejar una mancha permanente. Lo mejor es retirarlas cuanto antes con agua abundante y, si ya se han endurecido, con productos específicos y mucho cuidado.
Ventanales altos, muros cortina y lucernarios
No todos los cristales se alcanzan desde el suelo. Los ventanales a doble altura de un salón, las cristaleras de los vestíbulos y los muros cortina de edificios de oficinas exigen otros medios. Según la altura y el entorno se usan pértigas largas, plataformas elevadoras, trabajos verticales con cuerdas o, en algunos edificios, las góndolas de mantenimiento que ya tienen instaladas en la cubierta.
En las fachadas acristaladas, la limpieza es también una buena ocasión para revisar el estado de las juntas, los sellados perimetrales y los perfiles, y detectar a tiempo cualquier vidrio fisurado. Los lucernarios y las claraboyas son un caso especial: muchos son de policarbonato o de vidrio que no está pensado para soportar el peso de una persona, y nunca deben pisarse para limpiarlos.
Marcos, guías y desagües: la parte que nadie mira
Un cristal impecable en un marco cubierto de polvo luce poco, pero lo importante de la carpintería no es solo estético. En las ventanas correderas, la arena y la suciedad se acumulan en las guías inferiores, desgastan las ruedas y hacen que la hoja cueste cada vez más de mover. Además, los marcos tienen pequeños orificios de drenaje por donde sale el agua de lluvia que entra en la guía; si se tapan, con un aguacero el agua rebosa hacia el interior de la vivienda.
Los marcos de aluminio lacado o anodizado y los de PVC se limpian con agua y jabón neutro, sin estropajos ni disolventes que mateen su superficie. Las juntas de goma y los cepillos de estanqueidad se limpian con suavidad. En los de madera, conviene comprobar de paso el estado del barniz o la pintura en la cara exterior, la que más sufre con el sol.
Preguntas frecuentes
Dudas sobre cristales, ventanales y escaparates
¿Por qué quedan marcas cuando limpio los cristales en casa?
Las causas más habituales son tres. Usar demasiado producto, que deja una película que el paño no termina de retirar. Limpiar con el sol dando de lleno, porque el agua se seca antes de pasar la goma y quedan cercos. Y emplear paños o bayetas que sueltan pelusa o que ya están sucios y reparten la grasa. Suele dar mejor resultado una cantidad pequeña de jabón neutro en agua templada, un limpiacristales de goma en buen estado y un paño de microfibra limpio y seco para repasar los bordes, trabajando con el cristal a la sombra.
¿Cómo se quitan las manchas de cal que ya llevan tiempo en el cristal?
Cuando la cal lleva meses depositada, el agua y el jabón no bastan. Primero se prueban productos desincrustantes suaves, de base ligeramente ácida, aplicados con una esponja no abrasiva y aclarados enseguida, protegiendo marcos y juntas. Si la mancha resiste, existen pastas de pulido específicas para vidrio, como las de óxido de cerio, que se aplican con máquina a pocas revoluciones. Hay que evitar estropajos verdes, lana de acero y polvos limpiadores, que rayan. En algunos casos, la cal ha llegado a atacar la superficie y la marca ya no desaparece del todo.
¿Merece la pena limpiar los cristales si se esperan lluvias?
Sí, en la mayoría de los casos. El agua de lluvia en sí apenas mancha: lo que deja marcas es la suciedad que encuentra en el cristal y que reparte al escurrir. Un vidrio limpio, y mucho más si se ha limpiado con agua pura, suele quedar bastante bien después de un chaparrón. La excepción son las lluvias con calima, que traen barro en suspensión y ensucian cualquier superficie. En esos episodios, lo práctico es esperar a que pasen y limpiar después, en lugar de hacerlo justo antes.
¿Cada cuánto conviene limpiar un escaparate o los ventanales de una casa junto al mar?
Depende del uso y de la exposición. Un escaparate es la cara de un negocio y recibe huellas, polvo de la calle y salpicaduras de la acera, por lo que muchos comercios lo limpian por fuera cada semana o cada dos semanas. En una vivienda en primera línea, la sal y la humedad hacen que el cristal pierda transparencia antes que en el interior, y una limpieza mensual o bimestral suele mantenerlo bien. En casas alejadas de la costa y sin tráfico cercano, unas pocas limpiezas al año pueden ser suficientes.
¿Se pueden limpiar a la vez las mosquiteras y las persianas?
Es buena idea, porque si se limpia el cristal y se deja una mosquitera llena de polvo, la primera lluvia o el primer golpe de viento arrastrarán esa suciedad de nuevo al vidrio. Las mosquiteras fijas y correderas se pueden desmontar y lavar con agua y un cepillo suave; las enrollables y plisadas se limpian en su sitio, con cuidado de no deformar la malla ni forzar el mecanismo. Las lamas de las persianas exteriores acumulan mucha suciedad y se limpian bajándolas del todo y repasándolas una a una.
¿Es peligroso limpiar uno mismo los cristales exteriores de un piso alto?
Puede serlo, y cada año hay accidentes por asomarse demasiado o subirse a una silla o a la barandilla para alcanzar la cara exterior de una ventana. La norma básica es no sacar el cuerpo por encima del antepecho ni apoyarse en elementos que no están pensados para ello. Las ventanas oscilobatientes y las abatibles permiten limpiar la cara exterior desde dentro; las correderas, a veces, se pueden desmontar. Los ventanales fijos, las ventanas sin balcón y los cristales que solo se alcanzan desde fuera deben limpiarse con pértiga o con medios de acceso adecuados.
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