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Suelos en Alicante

Cambio de suelos en Alicante

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Suelo cerámico imitación madera
Albañil trabajando en el forjado de una vivienda

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En Reformas Beltra contamos con profesionales de distintos oficios con más de veinte años de experiencia en el sector, de modo que podemos encargarnos tanto de un trabajo concreto como de una obra completa.

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Una buena obra empieza por saber con quién la haces

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Trabajos realizados

Galería profesional

Fotos y vídeos de algunas de las obras que hemos hecho.

Terraza con el suelo de baldosa nuevo
Suelo nuevo de baldosa en una terraza
Terraza antes de la obra, con el suelo antiguo levantado
Suelo antiguo de la terraza, muy deteriorado
Terraza reformada con suelo cerámico nuevo
Suelo cerámico nuevo en la terraza
Forjado de la terraza con viguetas y bovedillas
Viguetas, bovedillas y mallazo del forjado de la terraza
Suelo cerámico imitación madera en una terraza
Terraza con suelo imitación madera

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Antes y después

Ejemplos del antes y el después

Arrastra la línea central para comparar cómo estaba cada sitio y cómo quedó.

Pared con humedades reparada (después)Pared con humedades reparada (antes)

Pared con humedades reparada

Suelo nuevo en terraza (después)Suelo nuevo en terraza (antes)

Suelo nuevo en terraza

Fachada con desconchones, pintada de nuevo (después)Fachada con desconchones, pintada de nuevo (antes)

Fachada con desconchones, pintada de nuevo

Cómo trabajamos

Así trabajamos, paso a paso

  1. Nos cuentas qué necesitas

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  3. Te pasamos el presupuesto

    Con la información del trabajo, te preparamos el presupuesto.

  4. Manos a la obra

    Una vez aceptado el presupuesto, organizamos el trabajo y nos ponemos con él.

*Esta información no constituye asesoramiento legal, se muestra a título informativo y genérico, y podría cometer errores.

Qué suelo conviene en cada caso

No existe un pavimento que sea el mejor para todo. La elección depende de la estancia, del uso que va a recibir, de si hay humedad, del sol que entra por las ventanas y también del mantenimiento que se está dispuesto a dedicarle. Estos son los materiales más habituales en una vivienda y lo que aporta cada uno.

Gres porcelánico

Es el suelo más resistente y versátil: apenas absorbe agua, no le afectan las manchas y aguanta el desgaste durante décadas. Sirve tanto en interiores como en terrazas, siempre que en exterior se elija una pieza antideslizante. Hoy existen imitaciones de madera, piedra o cemento muy logradas, en formatos que van desde la pieza pequeña hasta grandes losas. Sus inconvenientes son que resulta frío al tacto en invierno y que su colocación exige más obra que la de un suelo flotante.

Tarima laminada

Está formada por un tablero de alta densidad con una lámina decorativa y una capa superficial de protección, y se instala flotante, sin pegar, mediante un sistema de clic. Es rápida de colocar, asequible y agradable al tacto, y resiste bien el roce del uso normal. Su punto débil es el agua estancada, que puede hinchar el tablero si entra por las juntas.

Suelo vinílico

Los vinílicos actuales poco tienen que ver con las antiguas losetas de plástico. Los de núcleo rígido se instalan flotantes, como la tarima, son resistentes al agua y muy cómodos de pisar, mientras que los de pegar ocupan apenas unos milímetros de grosor, algo muy útil cuando hay poca altura disponible. Su calidad depende en buena medida del espesor de la capa de uso, la película transparente que protege el diseño. Algunos pueden perder color si reciben sol directo durante horas, algo frecuente en viviendas orientadas al sur.

Madera natural

El parquet y la tarima de madera aportan una calidez que ningún otro material iguala del todo. La tarima maciza es madera de una sola pieza y admite varios lijados a lo largo de su vida; la multicapa tiene una capa noble de madera sobre un soporte más estable, que se mueve menos con los cambios de humedad. En zonas cercanas a la costa, donde la humedad ambiental varía bastante a lo largo del año, esa estabilidad es una ventaja. La madera exige más cuidado con el agua y los arañazos y, con el sol, cambia de tono de forma natural.

Piedra natural

El mármol tiene mucha tradición en la provincia, con una industria muy arraigada en la comarca del Vinalopó. Es un suelo duradero y elegante, pero poroso: se mancha con ácidos como el limón o el vinagre y necesita un tratamiento de protección. A cambio, puede pulirse y recuperar el brillo después de muchos años.

Levantar el suelo antiguo o colocar encima

Es la primera decisión técnica, y tiene consecuencias en el coste, en la duración de la obra y en el resultado.

Levantar el pavimento existente permite revisar el soporte, corregir desniveles y mantener la altura original, de modo que las puertas y los encuentros con otras estancias no se ven afectados. A cambio, genera mucho escombro, polvo y ruido, y alarga los trabajos.

Colocar el suelo nuevo encima es más rápido y limpio, y en muchos pisos es perfectamente viable. Para hacerlo bien, el suelo de base tiene que cumplir algunas condiciones:

  • Estar firme, sin piezas sueltas ni huecas. Golpear las baldosas con un mazo de goma permite localizar las que suenan a hueco, que deben fijarse o retirarse antes.
  • Ser lo bastante plano para lo que pida el fabricante del nuevo suelo.
  • Estar seco y libre de humedades que puedan subir desde abajo.
  • Admitir el aumento de altura, que varía mucho según el material: apenas unos milímetros con un vinílico pegado y bastante más con un porcelánico y su adhesivo.

Los suelos de terrazo, tan habituales en los pisos de Alicante construidos hace unas décadas, suelen ser una base excelente para colocar encima, porque son duros y estables.

La nivelación, el paso que no se ve

Un suelo nuevo sobre una base irregular acaba delatando sus defectos: tarimas que crujen o se abren por las juntas, vinílicos que marcan cada bache y piezas cerámicas con cejas entre ellas. Por eso, antes de colocar, se comprueba la planitud con una regla larga y se corrige lo necesario.

Para desniveles pequeños se emplean morteros autonivelantes, que se vierten en estado casi líquido y se extienden solos hasta formar una superficie lisa. Cuando las diferencias son mayores, o cuando hay que subir el suelo para igualarlo con otra estancia, se hace un recrecido de mortero. En ambos casos hay que respetar el tiempo de secado: colocar madera o vinílico sobre una base que todavía conserva humedad es una causa habitual de abombamientos y despegues.

Puertas, umbrales y cambios de material

Los encuentros son los que delatan un trabajo bien o mal hecho. Si el suelo nuevo gana altura, las puertas de paso se rebajan por abajo para que abran sin rozar, y los marcos se recortan por la base para que el pavimento entre por debajo y no quede un corte visible alrededor.

Los suelos flotantes necesitan, además, una junta de dilatación en todo el perímetro y, a menudo, en los pasos de puerta o en estancias muy largas, porque el material se mueve con la temperatura y la humedad. Esas juntas se cubren con perfiles de transición, que también resuelven el paso entre dos materiales distintos, por ejemplo entre el porcelánico de la cocina y la tarima del salón. Hoy existen perfiles muy discretos, en aluminio o en el mismo tono del suelo.

Rodapiés: el remate que cambia el conjunto

Al cambiar el suelo casi siempre se cambia también el rodapié. Además de proteger la parte baja de la pared de golpes y fregonas, cubre la junta perimetral que dejan los suelos flotantes. Las opciones más habituales son el rodapié cerámico a juego con el pavimento, el de DM lacado en blanco, que se ha convertido en un clásico por su aspecto limpio, y los de madera o PVC a juego con la tarima. Un rodapié alto disimula mejor las pequeñas imperfecciones de la pared, mientras que uno bajo resulta más discreto. En cualquier caso, debe tener altura suficiente para tapar la marca que deja el anterior.

Preguntas frecuentes

Otras dudas sobre el cambio de suelo

¿Hay que sacar todos los muebles para cambiar el suelo?

Lo ideal es vaciar la estancia, pero en una vivienda habitada no siempre es posible sacarlo todo a la vez. Una forma habitual de trabajar es avanzar por zonas, moviendo los muebles de una habitación a otra a medida que se termina cada una. Los armarios empotrados y los muebles de cocina son un caso aparte: normalmente el suelo llega hasta su frente o su zócalo y no se desmontan, salvo que se quiera renovar también el interior. Electrodomésticos, plantas y objetos frágiles es mejor retirarlos antes de empezar.

¿Qué suelo aguanta mejor a perros y gatos?

Las uñas y los pequeños accidentes son los dos enemigos. El gres porcelánico es el que mejor resiste ambas cosas, porque no se raya con facilidad ni absorbe líquidos. Los vinílicos de núcleo rígido con una capa de uso gruesa también funcionan bien y son más silenciosos al paso de los animales. La tarima laminada de clase alta aguanta los arañazos, pero no le sientan bien los líquidos que se quedan en las juntas. La madera natural, sobre todo si es blanda, es la que más acusa las marcas.

¿Qué significan las clases AC de la tarima laminada?

Indican la resistencia a la abrasión de la capa superficial: cuanto más alto es el número, más resistente es la tarima. En una vivienda, una AC3 suele bastar en dormitorios y zonas de poco paso, y una AC4 es recomendable en salones, pasillos y entradas, o cuando en casa hay niños o mascotas. Las clases superiores están pensadas para locales con mucho tránsito. Junto a esta escala suele aparecer otra de clase de uso, con números como 32 o 33, que indica el tipo de tránsito para el que está pensado el producto.

¿Se puede poner tarima o vinílico en la cocina y el baño?

En la cocina, sí, con matices. Un vinílico de núcleo rígido o una tarima laminada específica resistente al agua soportan bien las salpicaduras normales, siempre que se recojan los charcos y se selle bien el perímetro junto a muebles y zócalos. En el baño, el vinílico de núcleo rígido resistente al agua es la opción más fiable entre los suelos flotantes, aunque conviene no llevarlo al interior de la ducha y cuidar los remates alrededor del inodoro y del plato. La tarima laminada convencional no es recomendable en baños.

¿Qué suelo conviene en un apartamento de playa?

En viviendas junto al mar, la arena que entra en los zapatos actúa como una lija sobre las superficies blandas, y la humedad y el salitre castigan la madera. Por eso el gres porcelánico es la opción más agradecida: no se raya con la arena, se friega sin miedo y aguanta temporadas de uso intensivo. Si se busca un suelo más cálido, un vinílico de núcleo rígido con una buena capa de uso es una alternativa razonable. La madera natural y la tarima laminada de gama baja son las que peor envejecen en este tipo de viviendas.

¿Se puede cambiar de suelo sin molestar al vecino de abajo?

El ruido de pisadas, sillas o tacones se transmite por el forjado, y algunos suelos lo acentúan. En los suelos flotantes, la lámina que se coloca debajo marca la diferencia: las específicas contra el ruido de impacto reducen mucho la transmisión. Los porcelánicos pegados directamente sobre el forjado son los más ruidosos para quien vive debajo, y en algunos edificios los estatutos de la comunidad exigen colocar una lámina antiimpacto al cambiar el pavimento. Conviene consultarlos antes de elegir material.

¿Merece la pena recuperar un suelo de terrazo en vez de cambiarlo?

Muchas veces sí. El terrazo de los pisos de hace unas décadas suele ser de muy buena calidad, y con un pulido y un abrillantado o cristalizado puede recuperar un aspecto excelente sin obra y sin escombro. Las piezas rotas o sueltas pueden sustituirse, aunque encontrar un dibujo idéntico no siempre es fácil, y a veces se reaprovechan piezas del interior de un armario o de un rincón poco visible. Si el problema es solo estético y el suelo está firme, restaurarlo es una alternativa que merece la pena valorar.

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